¿Qué hago? Si te quiero a rabiar. Si ya no dejo de pensarte. Si me tienes agarrado de los besos. Si te añoro como a estrella. Si ya exijo tus caricias. Si no camino sin tu imagen. Si es demencia por tu risa. Si el espasmo es más intenso. Si en tu cuello desvanezco. Si he saboreado hasta tu alma.
Muero de ganas. De tomarte entre mis brazos y sentir tu piel desnuda sobre mi pecho, tu abrazo alrededor de mi cuello y yo perdido en la hasta entonces alineada cabellera. De tenerte. De hacernos uno despacio, con mis manos en tu rostro y las palabras como sortilegio. O rápido, entre gritos y dolor de pantorrillas. De que mis manos viajen por cada una de tus profundidades; de encontrarte. De sentir humedades prometidas. De mordidas a los dedos de los pies. De besarte. De recorrerte con los labios, poro a poro. De llenarte. Muero de ganas. Muero de ti.
Es en ocasiones la sonrisa, pero también el cabello en exacta rebeldía; los diversas tonalidades en tu voz, la carcajada; tu calor a mi costado y las caricias, los ojos bien abiertos, palabras al oído, el despertar acalorados. Es el severo gesto al enojarte, la vanidad de tu entrepierna, el sueño que madura; son los planes inmediatos, los de hoy, los de mañana, los perfectos. Es tu aliento y el filo de las uñas, los estremecimientos que sin pensar --y en ocasiones con toda alevosía-- provocas. Es tenerte, mi vida, vida mía. Y sonreírte, hurgar en tu alma, tomarte de la mano, recorrer con la otra cada trazo. Encontrar tus veredas, los caminos. Y anhelar: hacer del futuro un lienzo colorido. Que cada susurro mío se vuelva estrella. Que cada suspiro tuyo me atrape sin remedio.
A veces pienso y pienso y pienso y no encuentro la mejor manera de decirte todo lo que siento por tí. Un poco de añoranza, cuando estamos separados; otro tanto, mucho, de deseo; una pizca extra de ilusión por ver de nuevo tu rostro y tomarte entre mis brazos; cariño, unas ganas locas de acariciarte con cariño; ternura, cuando aprisiono tu cuello con mis manos y mi beso hurga nuca y busca tu cintura. Calor, cuando te miro, ahí, recostada sobre el espejo y comienza entonces mi inenarrable dosis de locura. Te quiero. Te pienso. Te deseo.
El abrazo con el que todos los días te recuerdo, siempre tiene diversos sentidos y genera múltiples emociones. El del lunes es un abrazo suave, relajado, como queriendo acariciar lo que acabamos de vivir el fin de semana, como una extensión del tiempo frente al espejo. Para el miércoles lleva cierta nostalgia: justo la mitad de la semana entre mirarte y volver a hacerlo, entre escucharte y enloquecer; para el viernes es desesperado: me urges. La necesidad de tus besos es imperiosa y todo empieza a girar en torno a la casi esquina RD y Misterios, más precisamente el vértice que se forma entre tus piernas,cúspide de mis ensueños. El del sábado es el abrazo más cálido (ya sabrás el tamaño de la felicidad) Y el del domingo vuelve a ser suave, como si adivinase los otros, los que vienen, cuando por fin estás a mi lado.
Y un día cualquiera estabas a mi lado. Suficiente un cruce de miradas para que, entonces, se unieran todas las galaxias; cataclismos e ilusiones se hicieron uno mismo, bajaron a la tierra el poder y la pasión, la existencia supo de razones y la realidad se tornó en un sólo beso. Me enamoré, Claudia Liliana Moscoso. Profunda y eternamente, del brillo que emerge de tus ojos, de la sonrisa encantadora; de tu cuerpo y de tu voz
De inicio a fin, de mañana a anochecer. Todo. Del alba al ocaso, de hora cero a veinticuatro. Del despertar a la ensoñación, de un crepúsculo a otro igual. Todo. De antes meridiano a medianoche, de que sale a que se oculta el Sol, también cuando se muestra o esconde --¡vaya Luna!--. Todo. Todo el tiempo --todos los relojes, todos-- yo te amo...
Si abres mi perfil, encontrarás en grupos, textos, crónicas, reportajes... La esencia de la vida; la exacerbación de las sensaciones. La felicidad. Qué decir de mí, que me encantan varias cosas en la vida, como la investigación, la lectura, la música, la velocidad y una gran cantidad de aromas y sabores. Pero sobre todo me apasiona escribir y, lo más importante, ser amigo, ambas, lo que mejor me sale. Si me necesitas, ahí estaré.