jueves, 13 de septiembre de 2007

La luna y las estrellas


Es tu sonrisa contagiosa.
Sí.
Es la suavidad de tu cabello, los ojos bien abiertos, la palabra precisa y oscilante.
Son tus besos suaves, arrolladores, la mirada perdida en nuestra historia.
Sí.
Son tus pasos que sigo sin cesar y convencido. Enamorado, atado a tus caderas y a tu alma. Es el constante ir y venir acompañados.
Sí.
Son los días que pasan, los tuyos y los míos, en los que entretejemos la trama de los sueños.
Eres tú.
Eres el ancla que detiene mis desvelos, la brisa que me toca, las mañanas de amor y desconcierto.
Eres tú quien por las tardes me toma de la mano y cuando duermo te vuelves universo.
Sí. Reitero embelesado: te amo tanto como los hombres aman la luna y las estrellas.

martes, 31 de julio de 2007

Que del suelo broten esmeraldas


Hay ciertos días en los que la palabra belleza no logra describirte por completo.
Hay días en los que te quiero mucho más.
Hoy es uno de ellos.
Altiva, maravillosa. Con la blusa verde que confunde mis sentidos, la sonrisa que promete. En unas horas tus ojos se llenarán de asombro al abrir Erik sus juguetes de cumpleaños. Sus cuatro años y tu rostro, combinación ideal para abandonar el mundo extasiado por mirarlos. Quisiera atraparte para siempre.
Y que nunca te alejes de mí, que cada noche hasta la última me digas te amo, que me lo recuerdes con tus besos; que lluevan cascabeles, caigan las estrellas, y que del suelo broten esmeraldas.
Hoy es uno de esos días en los que cada minuto se llena de tu aroma, de la hermosura con la que caminas, pasas a mi lado, nos hacemos uno tomados de la mano.
Hoy te quiero mucho más.
Estarás ahí, sentada a mi costado, dormitando, olvidándote del viaje. Dejando atrás por unas horas lo complicado de tu semana. Yo te observo.
Te pido poseerme.
La urgencia de tu piel, los escarceos para buscar la suavidad de tu entrepierna, el tono suave con el que quisiera, como un sortilegio, enamorarte. Yo lo estoy.
Hoy es uno de esos días, que del suelo broten esmeraldas.
Qué porte, qué hermosura.
Cuánto amor.

lunes, 23 de julio de 2007

Que desfallezcas


En los últimos días quisiera que mis devaneos te tocaran el alma, que a mis palabras sobrevinieran los deseos, que si me acerco a tí, me tomes en tus brazos, que si mi aliento roza tu nuca, desfallezcas; que si te beso el universo se contraiga en suspiros y jadeos. Tengo el deseo de estar en tí, de hurgar en tus memorias, de fusionarme con tu cuerpo.
Quisiera poseerte.
Me es tan necesario: algo en mi
estallaría

jueves, 19 de julio de 2007

El amor duele


Sí, lo he sentido una y mil veces: pienso en ti y mis ojos se refrescan de pequeñas gotas que laceran.
Duele el amor.
Por su intensidad, por su orgullo. Porque estás siempre a mi lado.
Es un dolor intenso, delicioso. Está cargado del temor de perderte, de las horas que estaré sin ti.
De viajes que parecerían eternos.
De silencios y fugaces ausencias.
Me duele amarte, lo reclaman mis sentidos. Pero te amo.
Esa pasión llamada Liliana cautiva y enternece. Obliga a la sinrazón y a la locura.
Duele el amor cuando no te veo.
Pero a tu mirada siempre sobreviene la calma.
Me reconfortas, respiro plácido, camino con destino.
Tu mirada palia toda tempestad. Escampa entonces en mi alma enamorada.

viernes, 13 de julio de 2007

En estos días


En estos días no sale el sol, sólo tu rostro.
Tu rostro que es divino, que enloquece. Tu gesto que conmueve mis entrañas. Te amo. Con una inmensa eme tan grande como furiosa, con la pasión desbordada y el encanto de tus ojos. Te amo toda alegría y grandes carcajadas. Te amo color azul celeste. Eres parte de mí, eres mi guía. Sin tus palabras mis caminos tornaríanse laberintos.
Qué sonrisa la tuya, qué mirada: amorosa, gigantesca. Mía.
Te amo siglos, tempestades.
Te amo hambrunas, pestes y pandemias.
Te amo tanto como inacabable, tanto como te amo, yo te amo.

lunes, 18 de junio de 2007

Amor literal


Como quisiera encontrar las palabras que de verdad le muestren en cada acento, en cada coma, en cada punto suspensivo... lo que significa mi amor por usted. Deseo verdaderamente que todos los puntos y seguidos, cada signo de admiración y todos las sintaxis se congreguen con el único afán de decirle que la amo, tan infinitamente como los errores ortográficos, tan atroz como las palabras mal escritas sin hache y tan profundo como un sueño de amor escrito en tinta azul.

sábado, 2 de junio de 2007

Extravío sensacional


Hay ocasiones en que me pierdo entre mis propios sentimientos.
Me desespero.
Cómo explicarte lo que para mí significa tu mirada.
Cómo entender siquiera que nuestros destinos pudiesen separarse.
Cómo decirte a cada minuto que cada minuto fluye por mi cuerpo ese
incesante deseo por tí, por tus besos, por tu voz, por el calor de tu
entrepierna, por los silencios rotos.
Cómo hago para permanecer la vida entera junto a tí.
Cómo anclarme para siempre, porque por siempre quiero estar contigo.
Cómo manejo los celos, cómo el dolor, cómo todas esas palabras que
carcomen; qué hago con el llanto, dónde encuentro las certezas.
Lo dicho: extravío de sensaciones.
Cómo vivo contigo. Cómo muero sin tí.

viernes, 1 de junio de 2007

Tanto como perenne


Oígame. Yo la amo supermachín, tanto como eterno, como perenne, como incontable; tanto como infinito, en verdad, yo la amo.

lunes, 28 de mayo de 2007

...ese rostro tuyo...



Los minutos compartidos en ese ejercicio interminable que inicia al cruzar tus dedos con los míos son parte de una magia que no logro comprender pero hechiza mis sentidos tanto como el momento en que te sientas a mi lado y sonríes o cuando caminamos por las viejas y maltratadas calles de la avenida Juárez con mi brazo alrededor de tu cintura y mis ojos adueñándose de ese rostro tuyo siempre tan igual y tan distinto que ha logrado convertirme en un coleccionista de tu imagen de la que me apodero irrefrenablemente hasta en mis sueños...

martes, 10 de abril de 2007

Linda...



Linda, desde el color de las uñas hasta el perfecto equilibrio del cabello, que hipnotiza.

¿Qué hago?





¿Qué hago? Si te quiero a rabiar. Si ya no dejo de pensarte. Si me tienes agarrado de los besos. Si te añoro como a estrella. Si ya exijo tus caricias. Si no camino sin tu imagen. Si es demencia por tu risa. Si el espasmo es más intenso. Si en tu cuello desvanezco. Si he saboreado hasta tu alma.

Muero de ganas


Muero de ganas.
De tomarte entre mis brazos y sentir tu piel desnuda sobre
mi pecho, tu abrazo alrededor de mi cuello y yo perdido en la
hasta entonces alineada cabellera. De tenerte.
De hacernos uno despacio, con mis manos en tu rostro y las
palabras como sortilegio. O rápido, entre gritos y dolor de
pantorrillas.
De que mis manos viajen por cada una de tus profundidades;
de encontrarte.
De sentir humedades prometidas. De mordidas a los dedos
de los pies.
De besarte.
De recorrerte con los labios, poro a poro.
De llenarte.
Muero de ganas.
Muero de ti.

Es en ocasiones la sonrisa...



Es en ocasiones la sonrisa, pero también el cabello en exacta rebeldía; los diversas tonalidades en tu voz, la carcajada; tu calor a mi costado y las caricias, los ojos bien abiertos, palabras al oído, el despertar acalorados. Es el severo gesto al enojarte, la vanidad de tu entrepierna, el sueño que madura; son los planes inmediatos, los de hoy, los de mañana, los perfectos. Es tu aliento y el filo de las uñas, los estremecimientos que sin pensar --y en ocasiones con toda alevosía-- provocas. Es tenerte, mi vida, vida mía. Y sonreírte, hurgar en tu alma, tomarte de la mano, recorrer con la otra cada trazo. Encontrar tus veredas, los caminos. Y anhelar: hacer del futuro un lienzo colorido. Que cada susurro mío se vuelva estrella. Que cada suspiro tuyo me atrape sin remedio.

lunes, 2 de abril de 2007

Una dosis de locura


A veces pienso y pienso y pienso y no encuentro la mejor manera de decirte todo lo que siento por tí. Un poco de añoranza, cuando estamos separados; otro tanto, mucho, de deseo; una pizca extra de ilusión por ver de nuevo tu rostro y tomarte entre mis brazos; cariño, unas ganas locas de acariciarte con cariño; ternura, cuando aprisiono tu cuello con mis manos y mi beso hurga nuca y busca tu cintura. Calor, cuando te miro, ahí, recostada sobre el espejo y comienza entonces mi inenarrable dosis de locura.
Te quiero.
Te pienso.
Te deseo.

¿Sabes?


¿Sabes?

El abrazo con el que todos los días te recuerdo, siempre tiene diversos sentidos y genera múltiples emociones.
El del lunes es un abrazo suave, relajado, como queriendo acariciar lo que acabamos de vivir el fin de semana, como una extensión del tiempo frente al espejo. Para el miércoles lleva cierta nostalgia: justo la mitad de la semana entre mirarte y volver a hacerlo, entre escucharte y enloquecer; para el viernes es desesperado: me urges.
La necesidad de tus besos es imperiosa y todo empieza a girar en torno a la casi esquina RD y Misterios, más precisamente el vértice que se forma entre tus piernas,cúspide de mis ensueños.
El del sábado es el abrazo más cálido (ya sabrás el tamaño de la felicidad)
Y el del domingo vuelve a ser suave, como si adivinase los otros, los que vienen, cuando por fin estás a mi lado.

lunes, 26 de marzo de 2007

Hay días...



Hay días en que las tardes me parecen noches; mis mañanas saben a ocaso, y las madrugadas caen al ocultarse el Sol... Equinoccios a la hora del eclipse. Y puestas de Luna justo en el crepúsculo. Hay momentos en que te extraño tanto, que el mundo se me distorsiona sinsentido.

Divides mi vida






Divides mi vida en fragmentos que se reconcilian al pensarte: te imagino en tu trabajo, por la calle, tomando apresurada el teléfono, mirándome. Voy por estos senderos rumbo a tu encuentro y palpito ansioso si te pienso. Actual, dulce, vehemente, apasionada, encarnizada, ideal, profunda, desesperada. Preocupantemente enamorado desando los caminos.

jueves, 15 de marzo de 2007

Sonrisa



Extraña es tu sonrisa: surge, cruza el aire, detiene el tiempo; y luego se acomoda, camina a mi lado, me acompaña cuando pienso en ti.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Inventario



Al estilizado caminar hubo que sumar las uñas naranja, la silueta de la mezclilla, la tibieza de tus brazos, las caricias agazapadas, el semblante inmerso en el deseo, las sonrisas cotidianas, las pequeñas mordidas en el cuello, las historias de oficina, el embeleso que se esconde en tus ojos...

Instantes



Desde aquel anochecer en que probé la suavidad de tu boca, me sorprendo --cada vez más a menudo-- haciendo sumas y restas; divido y multiplico los segundos: le robo instantes a la vida en el ya necesario afán de reencontrarme con tus besos.